El mensaje en la botella
"La alegoría del mensaje en la botella implica 2 supuestos previos: Uno es la existencia de un mensaje susceptible de ser escrito y suficientemente valioso para tomarse la molestia de enviarlo con la botella; el otro es que, cando sea hallado y leído (en un momento imposible de definir con antelación), el mensaje seguirá valiendo suficientemente la pena como para que quien lo encuentre se tome la molestia de extraerlo, estudiarlo, absorberlo y adaptarlo." Z. Bauman
El mensaje en la botella es una prueba de carácter positivo de la frustración y de la naturaleza temporal de la esperanza, de la indestructibilidad de las posibilidades y de la debilidad de las adversidades que impiden que ellas se hagan realidad. En tales casos, enviar el mensaje a un espacio y tiempo no cartografiados responde a la esperanza de que su importancia sobreviva a su olvido actual y a las condiciones (pasajeras) que han causado ese olvido.
El recurso del mensaje en la botella solo tiene sentido si la persona que lo escribe confía en que los valores son eternos, cree que las verdades son universales y sospecha que las mismas inquietudes que motivan actualmente la búsqueda de la verdad y una concentración de fuerzas en defensa de que esos valores pervivirán en el tiempo.
-Si nosotros nos viésemos obligados a escribir sobre un papel un mensaje para futuros lectores... ¿Cuál sería el contenido de ese mensaje? ¿Cuáles serían aquellos valores que consideramos que deberían perdurar a lo largo de la historia sin importar condición alguna? ¿Dónde nos encontramos nosotros en relación a todo aquello que nos rodea actualmente? ¿Dónde se situaría la importancia del otro, del desconocido, del amado y del menos amado?
Tal vez, y solo tal vez, este tipo de ejercicios imaginarios sobre un futuro incierto pueden afianzar la importancia de nuestra presencia en el presente. Al dedicar el tiempo a pensar en lo que debe perdurar, nos damos cuenta de que la única forma de hacer que perdure lo indispensable es llevando la potencia al acto; sin ese ejercicio, tal vez, no tiene sentido pensar en un mensaje en la botella.

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