Cuando la voluntad afronta la realidad



   -Es complicado explicar ese sentir cuando uno cuenta con tan claras voluntades y deseos, pero al mismo tiempo contempla la inviabilidad de éstas en el momento específico. Es aquí mismo donde uno se afronta al rígido y limitado escenario llamado realidad, ese que es resultado de la compleja unión de tantos factores en un instante exacto. Las preguntas a plantearse sobre este sentir brotarán a ritmos muy distintos, pero de seguro uno muy fácil podrá verse inmerso en un ciclo vicioso en donde aquellas preguntas podrán parecer distintas, sin embargo, recaerán sobre los mismos supuestos que uno ya ha empezado a abordar desde el momento que surge el primer planteamiento.
Con el fin de frenar la ansiedad provocada por la relación entre voluntad y realidad, uno puede recurrir al interior para repensar las voluntades del momento y los factores determinantes de la realidad como si fueran dos entes que siempre estarán uno frente al otro y algunas veces serán muy similares, casi idénticos, y otras veces parecerán completos opuestos.
¿Qué finalidad debe tener volver hacia adentro para darme cuenta en dónde me encuentro? La primera que me puede llegar a la mente es la de volver a poner en duda mis voluntades, pues el proceso de replantearlas provoca que la verdadera voluntad emerja de mi interior y le dé solidez y firmeza a, sea cual sea, el siguiente paso a dar una vez que el momento haya llegado.
¿y sobre la inviabilidad de las voluntades en el momento específico que están restringidas? Lo único que sabemos es que el tiempo pasa, el tiempo no regresa y solo sabe ir de día a noche, de alba a ocaso, de sol a sombra. Pero es ese mismo tiempo es el que nos permite identificar qué somos, pues con su paso nos va dando respuestas a todo aquello que preguntamos, contamos con él y no debemos aferrarnos a someterlo de exigencias.
¿Más respuestas? Existen, y muchas. Pero sólo el tiempo es capaz de afianzar aquellas voluntades que surgen de uno, por intriga, pasión, amor, razón, ¿necesidad?,...en fin, surgen, pues es parte de nuestra esencia como humanos. Y claro que no todo depende de nosotros, pues así como se encuentra uno, está al mismo tiempo el resto del mundo que igual pasa por estas situaciones. Así como yo soy parte de un todo, y el todo es parte de mí, no queda nada más que replantear, internalizar y ser paciente, pues las voluntades arraigadas muy dentro de nosotros serán las que tendrán una posibilidad de convertirse en realidad si, tal vez un día, la voluntad y la realidad se reflejan idénticos frente al espejo.

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